Brilliance Zhonghua, que será distribuida por el portugués Salvador Caetano, es la única con un contrato cerrado. Bergé y Sino Motors se disputan los derechos de venta del grupo Saic. Aunque su cultura como consumidor tiene un recorrido corto, el usuario chino de automóviles prefiere las marcas extranjeras.
A pesar de que en el último año la parcela de mercado que suponen las ventas de los coches de las marcas chinas creció ligeramente hasta el 28%, el mercado sigue siendo dominado por las extranjeras. Hasta ahora, la única motivación para comprar un modelo de estas marcas es el precio, lo que puede ser suficiente para sobrevivir a medio plazo en un país que poco a poco se va ampliando a una población de 1.300 millones de personas y que en 2016 podría ser ya el primer mercado mundial, superando incluso a Estados Unidos. Pero, en cualquier caso, no parece que se vayan a conformar con un papel secundario en ese mercado que se abre, por lo que necesitan dar brillo a sus marcas. Para ello están invirtiendo en diseño -lo que agradecen los estudios de este tipo europeos, actualmente en horas bajas- y en tecnología, pero esto no es suficiente. En un mercado que podríamos definir como de nuevos ricos, muy atentos a la última moda, sólo quieran comprar marcas que tengan un refrendo internacional. Por eso, más allá del negocio, los fabricantes chinos desean entrar en los mercados europeo y norteamericano para lograrlo. Hace ya cuatro años, que muchas marcas chinas anunciaron su inminente entrada en dichos mercados internacionales pero sus intenciones no se han materializado, pese a que se hablaba de precios irrisorios.
La realidad se demostró diferente. Los precios eran bajos pero no tanto; como en muchos casos se trataba de coches ya veteranos actualizados estéticamente. Las pruebas de choque evidenciaron la poca protección de los ocupantes y sus motores no cumplían las normas sobre emisiones. Por eso, casi todos ellos decidieron replantearse la salida al extranjero e invertir en nuevos modelos en los que, además, no pudiera haber ningún indicio de plagio.
Es por tanto cuestión de tiempo que las marcas chinas lleguen y la prueba es que en todo el mundo, las empresas especializadas en su importación y distribución de coches hace tiempo que se están moviendo para convertirse en sus importadores aunque la perspectiva de su llegada real al mercado se prevea para la próxima década. Fuente: El Mundo |